Alexander Barboza esta en camino de salir del Botafogo rumbo a Palmeiras, y algunos ya intentan presentar el movimiento como si el defensor hubiera sido empujado fuera del Nilton Santos contra su voluntad. No fue asi. A diferencia del caso Savarino, cuando el club abrio la puerta a una negociacion, Barboza eligio no renovar y tomo otro camino.
Es una decision profesional legitima. El futbol no se construye sobre votos eternos. Lo extraño es la despedida envuelta en el lenguaje de las “garantias”, como dijo Barboza en una entrevista con ge/globoesporte.com. Queria garantias de que Botafogo seguiria compitiendo por titulos. En ese punto, solo le faltaba pedir que la proxima copa viniera con firma certificada.
Las garantias se construyen en la cancha
Barboza es futbolista, no auditor externo del proyecto deportivo. Si Botafogo debe pelear por titulos, entonces un zaguero titular, lider de vestuario y campeon reciente no deberia limitarse a pedir garantias. Deberia ser una de ellas.
La hinchada ya hizo su parte. Le pidio que se quedara, canto su nombre y lo trato como lider. Parte de la respuesta debia venir del propio Barboza: ganar duelos, cortar centros y aparecer en los partidos grandes.
Pero al parecer el paquete ideal era otro: club bien administrado, salarios fuertes, proyecto estable, dirigentes preferidos en sus cargos y una garantia sellada de futuro ganador. En el futbol real, ese documento no existe.
Al final, Barboza se va porque eligio irse. Puede que este tomando la decision correcta para su carrera, pero no hace falta venderla como una gran declaracion. Quien busca certeza absoluta tal vez este en la profesion equivocada. El futbol no es una escribania y los trofeos no vienen por escrito.

